Maribel Delgado | Girlboss, el sueño americano
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Girlboss, el sueño americano

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Girlboss, el sueño americano

Girlboss, el sueño americano
Si no sabéis nada de Sophia Amoruso, como era mi caso, llegar a esta serie puede suponer conocer a alguien extraño, ajeno y a la vez atrayente. Esta serie producida por Charlize Theron y la propia Sophia Amoruso narra las aventuras y desventuras de una joven algo nini, muy creativa, testaruda, rebelde y sarcástica, en su ascenso a la fama.

Estas desventuras y aventuras son las que vivió la protagonista real y que dejó plasmadas en su novela homónima. Sin embargo, debemos centrarnos en que es una ficción y muy bien traída. No es una serie espectacular en sus formas, salvo algunos detalles que señalaremos, tampoco en su contenido, que puede ser algo tópico, pero sí es una serie que ahonda en algo que a veces necesitamos recordar y transmitir: el positivismo, el olvidarnos de nosotros mismos, el dejarnos ayudar.
En este viaje iniciático de la protagonista no solo vemos sus capacidades, si no también, y quizás incluso se enfaticen más, sus debilidades: el abandono precoz de su madre, excelente ese capítulo en el que se reencuentran, las miradas de la actriz protagonista nos plasman de una forma eficaz y concisa su soledad, su expectativa, su sorpresa y, finalmente, su comprensión hacia el camino de la madurez: cuando la niña deja de ver a la madre como un ser poderoso y lo convierte en persona como ella a la que puede empezar a entender. El capítulo sobre la amistad con Annie, entrañable y paciente personaje que espera y ve más que la propia Sofía lo que las une y lo que pueden conseguir juntas. Duro capítulo el de la relación con su padre, un padre que no la ve a ella, si no las reminiscencias que ha dejado en ella la mujer que lo abandonó. Y la relación con Shane, que quiere ser digno para ella, pero que no sabe aún tampoco quién es, que la admira por sus locuras pero que comete algunas que a ella le devuelven a su estado de niña abandonada.
La actriz protagonista, a la que conocía por papeles dramáticos y adolescentes como en La cúpula o Tomorrowland, da con esta serie un giro a su carrera, no solo en cuanto a registros interpretativos, si no en cuanto a madurez. Por su físico, es una actriz menuda, se la ve continuamente como una niña, una niña que no puede hacer nada porque aún no es adulta. Sin embargo, la adulta está en las miradas, en las pausas, en las conversaciones satíricas, en el reencuentro consigo misma, con la empresa que está creando.
Me ha sorprendido el brillante trabajo de la actriz gracias a esos primeros planos tan bien dirigidos y montados, a los silencios. Destaco de su trabajo sus enfados, coléricos y reales, así como el último capítulo, cuando escucha la canción con la que le engaña Shane, esa mirada que busca si está loca, esos planos en la cama, aferrándose a una realidad que no existe ya y haciéndose a la idea de la nueva realidad que le viene, de nuevo, la soledad, en la que ya es otra, porque ya no es la niña abandonada.
La serie está llena de tópicos y clichés y no sé si os pasa a veces, pero yo los necesito, por eso recurrimos al cine o a las series, a las historias de ficción, para que las cosas nos parezcan más o menos fáciles, asequibles y que nos permitan continuar con nuestro día a día. Entre estos clichés destaco al amigo que se sabe artista pero que no encuentra su arte, completamente apoyado por su madre que le sigue y le ánima en lo que inicie, el antagónico de la protagonista. También ahondan en los prototipos los personajes del foro de la Moda Vintage, con una puesta en escena que me encantó, porque transmitía exactamente la misma sensación que se tiene cuando se lee un foro por internet, con cada uno de sus personajes tópicos: la gritona, el pelota, la moderadora severa, la que solo quiere autopublicitarse. Y siguiendo con los elementos técnicos que más me han gustado quiero señalar esa elipsis temporal en la que Sofía acepta el trabajo en la escuela de arte y ve pasar los días con una monotonía tediosa, perfectamente trasladada al espectador que quiere romper con todo en ese momento igual que ella.
Una serie corta, positiva, yo la llamaría una serie de transición, que no aporta especialmente pero que deja un buen sabor de boca, porque al fin y al cabo, el cine (las series) son sueños y todos necesitamos creer en que es posible hacerlos realidad.

A destacar:
La protagonista

A mejorar:
Algunos tópicos

Momento para verla:
Es corta, de 30 minutos cada capítulo, 13 en total.

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