En el mundo audiovisual, nadie empieza a grabar una película sin un guion y un storyboard. Sería un suicidio logístico y económico. Sin embargo, en el diseño web y de apps, veo a menudo a diseñadores saltando directamente a la alta fidelidad en Figma.
Aquí es donde reivindico el arte del Wireframing a Baja Fidelidad (Lo-Fi).
El poder del papel y boli (o del «Crazy 8s»)
Una de mis técnicas favoritas del proceso de Google es el «Crazy 8s»: doblar un folio en 8 partes y bocetar 8 ideas en 8 minutos. ¿Por qué funciona? Porque elimina el ego.
Cuando dibujas en papel con trazos rápidos, no te enamoras de tu diseño. Si la idea es mala, arrugas el papel y tiras a la basura 1 minuto de trabajo. Si haces esa misma idea en alta fidelidad, con sombras, colores y tipografías perfectas, tu cerebro luchará por defenderla aunque no funcione, solo por el tiempo que has invertido en ella.
Estructura antes que estilo
El wireframe es el esqueleto. Al igual que un editor de vídeo hace un «primer corte» sin música ni efectos para ver si la historia funciona, un UX Designer usa wireframes para validar el flujo.
- ¿Entiende el usuario dónde hacer clic?
- ¿La jerarquía de la información es correcta?
Si la respuesta es no en un boceto a lápiz, es fácil de arreglar. Si la respuesta es no cuando ya has montado el sistema de diseño, tienes un problema grave.
Conclusión
Mi consejo para diseñadores visuales que entran en UX: aprende a amar lo feo. Haz bocetos rápidos, sucios y funcionales. Valida la idea, no el píxel. Ya tendrás tiempo de hacer que brille después.